RETIRA GRATIS POR NUESTRO PUNTO DE DESPACHO ENVIOS A TODO EL PAIS ENVIOS GRATIS A PARTIR DE $100.000 RETIRA GRATIS POR NUESTRO PUNTO DE DESPACHO ENVIOS A TODO EL PAIS ENVIOS GRATIS A PARTIR DE $100.000 RETIRA GRATIS POR NUESTRO PUNTO DE DESPACHO ENVIOS A TODO EL PAIS ENVIOS GRATIS A PARTIR DE $100.000 RETIRA GRATIS POR NUESTRO PUNTO DE DESPACHO ENVIOS A TODO EL PAIS ENVIOS GRATIS A PARTIR DE $100.000 RETIRA GRATIS POR NUESTRO PUNTO DE DESPACHO ENVIOS A TODO EL PAIS ENVIOS GRATIS A PARTIR DE $100.000
SKU: 9788410043220

MISERIA DE LA IZQUIERDA - COTARELO,RAMON

$38.783,00
$36.843,85 con Transferencia
24 cuotas de $3.425,67
5% de descuento pagando con Transferencia
Ver más detalles
Envío gratis superando los $100.000,00
No acumulable con otras promociones
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.
Entregas para el CP: Cambiar CP
Medios de envío
No sé mi código postal
Descripción

Título: MISERIA DE LA IZQUIERDA
Autor: COTARELO,RAMON
Editorial: BASE EDITORIAL
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: TAPA BLANDA
Páginas: 238
Año de edición: 2025
ISBN: 9788410043220


En el siglo xx se realizaron tres antiguas aspiraciones de la izquierda: la democratización de las sociedades occidentales, la liberación nacional de los pueblos colonizados y la emancipación de las mujeres. Pero, con el hundimiento de la URSS y del comunismo, fracasó la otra gran aspiración: la sociedad sin clases. El agente del cambio, la clase obrera de los países industriales, dejó de ser un sujeto político unitario. En lugar de revisar su teoría para ajustarla a la realidad, la izquierda se encastilló en una doctrina dogmática y un lenguaje hipócrita. Olvidó su programa originario de lucha de clases, que son universales, contra la explotación y la desigualdad capitalistas, sustituyéndolo por otro de identidades culturales. El multiculturalismo era la manifestación del nuevo sujeto histórico, el conjunto de los que Frantz Fanon llama «los condenados de la tierra». Aparentemente, a nadie se le pasó por la cabeza que muchos de esos «condenados de la tierra» quisieran imponer concepciones político-religiosas que, de implantarse, supondrían un gran retroceso.